
En La Morra, uno de los pueblos más importantes de la denominación Barolo, hay un cedro del Líbano plantado en 1856 que se ve desde casi cualquier punto de las colinas. Junto a él están los viñedos de Cordero di Montezemolo, una familia que lleva diecinueve generaciones haciendo vino en el Piamonte. Este mes es nuestra bodega invitada, y nos da mucho gusto presentarla.
Los orígenes de Monfalleto.
La familia Falletti compra las tierras de Monfalletto, en la aldea de Annunziata, en La Morra. Fueron suyas durante casi 600 años.
El cedro del Líbano.
Costanzo Falletti di Rodello y Eulalia Della Chiesa di Cervignasco plantan un cedro para celebrar su boda. Con los años, el árbol se volvió el emblema de la bodega y aparece en la etiqueta de sus vinos.
La bodega toma el nombre de la familia.
Paolo Cordero di Montezemolo hereda la finca y empieza a embotellar con su apellido. Sus Barolo y Barbera llegan pronto a los mercados internacionales.
Elena y Alberto Cordero di Montezemolo, hermanos y la generación número diecinueve, están al frente. Mantienen el estilo clásico de la casa y han llevado todos los viñedos a la agricultura orgánica.

Toda la superficie de la bodega tiene certificación orgánica. No usan herbicidas ni fertilizantes de síntesis, y el trabajo en el campo se enfoca en mantener sanos el suelo y las plantas. En la bodega intervienen lo mínimo, porque la idea es que cada vino sepa al lugar donde creció la uva.

Cordero di Montezemolo cultiva más de 50 hectáreas repartidas entre La Morra, Castiglione Falletto, Alba, Guarene y Cherasco. Cada zona tiene su propio suelo, altitud y orientación, y eso decide qué uva se planta en cada lugar. El Nebbiolo para Barolo ocupa las mejores laderas, y en el resto crecen Barbera, Dolcetto, Arneis y Chardonnay.


El vino más representativo de la casa, hecho con Nebbiolo de los viñedos que rodean el cedro. Tiene un color granate intenso y aromas a cereza, frambuesa y cacao, con notas florales y de especias. Reposa entre 18 y 24 meses en barricas de roble francés y esloveno. Es un Barolo elegante, con taninos firmes y un final largo.
Sus dos Barolo de viñedo único. Probarlos lado a lado es una buena forma de entender cuánto cambia el Nebbiolo de una parcela a otra.
Una buena forma de empezar con la bodega. Es más joven y fresco que el Barolo, y combina muy bien con pastas, carnes y quesos.
Los vinos que en el Piamonte se toman a diario. Son honestos, fáciles de acompañar con comida y con buena relación calidad-precio.
